Culpabilidad y vacaciones: un emprendedor tratando de desconectarse ✈️

Cuando estaba en corporación, las vacaciones llegaban como un necesario respiro de la vida laboral; sin embargo hoy las vacaciones pegan distinto...


El “y sí...” es una constante en mi cabeza y mientras alisto mi maleta, un sentimiento de culpa se escabulle dentro de mi bolso de mano.


Confío en mi equipo, sí que lo hago. Pero salir de vacaciones con emprendimiento propio se siente casi-casi como dejar a un hijo en los brazos de tu familia por unos días: sabes que estará bien, pero igual la despedida es la parte más dura.


Llego al aeropuerto, hago check-in y ya estoy en la sala de embarque. Me llama la atención que no haya tenido problemas con mi equipaje, mi bolso de mano se siente particularmente pesado.


Suena el timbre de embarque, siento un retorcijón en el estómago, sigo aprovechando el tiempo en la fila para enviar un último mail que termina en:


“... cualquier cosa me avisan, Gracias.”


Mientras avanza la fila para ingresar al avión, el wifi se apaga y con el sentimiento de “desconexión” empieza a tomar sentido figurado.


Subo al avión, encuentro mi butaca. Coloco mi equipaje en la gaveta superior y lo siento con una ligereza anormal. Despegamos. De mi mochila saco mi libro de turno; miro por la ventana y pienso en lo que he creado y en lo pequeño que se ve todo desde otro punto de vista.


La culpa se disipa de a pocos entre las nubes y aunque cueste, siento que tomé una buena decisión. Es difícil desconectarte de un trabajo que amas, pero es necesario.


Siempre se necesita un poco de aire para que las nuevas ideas se acomoden, respiren y regresen.


Si aún no lo has tomado en cuenta, te lo digo yo: emprendedor/a ¡Sí que te mereces unas vacaciones!